Con motivo del cierre del Bicentenario de la Madre, se realizó en la Casa Madre un sencillo pero significativo homenaje develando una PLACA conmemorativa donada por el Ayuntamiento de Tortosa.
A continuación las palabras de la Madre Emilia, superior General, en este momento de agradecimiento.
Buenos
días a todos. Gracias por acompañarnos en este sencillo acto y sobre todo en la
Eucaristía. También este momento quiere ser acción de gracias por supuesto a
Dios que ha prolongado su Carisma en la Iglesia hasta el día de hoy y para
el futuro a través de la Congregación y la Familia Consolación.
Gràcies al Eminentisim Sr Cardenal D. Lluís Martínez Sistach, per presidir
l’Eucaristia i per les paraules que ens ha adreçat; agraïm també la seva presència
al sr. Bisbe de Tortosa Excelentísim i Reverendisim Enrique Benavent, al representant del president de la
Diputació de Tarragona, Diputat sr. Miró, al Director Territorial d’enseyament
; agraïm la presència del Il.lustrisim Sr. Ferran Bel, alcalde de Tortosa,
Il·lustríssim Sr. Carles Pellicer, Alcalde de Reus; al President
de l'EMD de Jesús, als seus regidors/es; al Director i representants de
l’Hospital de la Santa Creu. Gracies a totes les autoritats, a tots els mosens i amics que han vingut aquest matí fins la nostra
Casa mare.
Descubrimos este
pequeño detalle que quiere ser por una parte expresión de gratitud y
reconocimiento a Santa Mª Rosa Molas, por su vida y santidad, por
enseñarnos a vivir las Bienaventuranzas, a ser personas de esperanza, misericordia
y consuelo y hacer un mundo más fraterno. Gratitud
Por otra parte también
esta placa conmemorativa es, para todos los que hemos vivido este bicentenario
del nacimiento de Mª Rosa Molas, un recuerdo, no solo de encuentros
festivos, sino de nuestro propio compromiso de querer vivir, como Ella,
según decía el lema, apasionados por el Reino de Dios y profetas de la
Consolación. Para las generaciones venideras, la sencillez de esta piedra
puede evocar también algo de generaciones pasadas: una frase pronunciada por un
sacerdote, Mn Manya, hace ya casi cien años (a los cincuenta años de la muerte
de Mª Rosa Molas) con la que él exhortaba a las Hermanas a no olvidar “la
piedra de la que fuimos talladas”(Consolamini 8, pág.39), es decir, a no perder
“el espíritu de la Madre Fundadora”, sobre todo, decía él, esa “humilde
sencillez con que disimulaba la propia grandeza” (Consolamini 8, pág.38).
Con este pequeño recuerdo honramos todos a una mujer grande que ha cumplido
doscientos años, ha traspasado el tiempo por su gran caridad precisamente a
través de gestos sencillos y cotidianos.
Agraïm a l’Ajuntament de Tortosa en
la persona de l’alcalde, aquest obsequi i altres distincions rebudes al llarg
de l’any on es manifesta la seva valoració, la seva estima per la vida i l’obra
de María Rosa Molas així com la seva proximitat a la Congregació.

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