CLAUSURA DEL BICENTENARIO - TORTOSA

HOY TU SUEÑO CONTINÚA...


El sábado 12 de Diciembre se realizó la clausura del Bicentenario en Tortosa, con la presencia de la Madre Emilia, superior general y algunos miembros del consejo general.
Un aproximado de 600 personas, de la familia consolación, se dieron cita para tan gran acontecimiento, que no solo significa un tiempo de agradecer y cerrar, también un continuar siendo como la madre: profetas de la consolación.
La clausura inició con la celebración de la eucaristía en la casa madre, como expresión máxima de agradecimiento por este tiempo de gracia. Luego la acción de gracias se prolongo al compartir la mesa, la comida y finalizó con el musical "sueño sin fin" preparado por el Club de tiempo libre de Vila-Real.






A continuación las palabras de la Madre Emilia en el momento de la clausura del Bicentenario.


Gracias Inma. Gracias Vicente y gracias a todos estos magníficos actores, actrices de Vila-real, a todos los que hacéis posible la puesta en escena de este precioso musical, hermosísimo colofón de la celebración del bicentenario de santa Maria Rosa Molas. Gracias a todos los que habéis preparado este día de clausura, sobre todo las hermanas y laicos de aquí, Jesús y Tortosa. Lugares emblemáticos para todos los amigos/as de Mª Rosa y por eso vamos a concluir oficialmente aquí este año especial, aunque en algún continente ya haya acabado el día y en otros todavía esté por terminar. Gràcies especialment al il·lustríssim Sr. Ferran Bel, alcalde de Tortosa, que ens ha acompanyat aquesta tarda per les seves paraules.

Por supuesto gracias a todos vosotros que hoy solemnizáis este acto con vuestra numerosa presencia. Gracias sobre todo a los que habéis viajado  desde lejos y a los que habéis respondido a cada convocatoria de este año, aquí, en Reus y en cada lugar donde las distintas iniciativas de las hermanas y laicos han puesto de manifiesto la fuerza y el atractivo de nuestra Madre Fundadora y la gratitud y admiración hacia ella. Gracias por todo lo que, entre todos, se ha movido y compartido en la web, en las redes sociales, en diferentes publicaciones y medios de comunicación, que ha permitido divulgar el Carisma de esta mujer que es, para todos, una invitación a ser profetas de consolación, comprometidos con la paz y la justicia.

Desde luego es día de dar muchas gracias a Dios, lo hemos hecho ya en la Eucaristía de esta mañana en la Casa Madre, gracias por todo lo vivido, por el empuje que ha supuesto este bicentenario. Por eso en realidad este acto no es cerrar, no es un punto final. Al contrario, ahora nos corresponde con más entusiasmo, con más ánimo hacer realidad su sueño, hacer que Ella siga viviendo en nuestras comunidades y presencias, continuar su entrega entre los más necesitados de nuestro entorno, entre los que hoy serían sus favoritos. Gracias por el gesto solidario de hoy que nos permitirá estar más cerca y abiertas a los refugiados o emigrantes que lo puedan necesitar pero eso es también una llamada a no quedarnos solo con el aporte económico sino a buscar formas de proximidad a estas realidades para poner en práctica lo que a lo largo del año hemos visto en la Madre, lo que hemos reflexionado o conocido de su audacia y tenacidad, de su ternura y caridad para con todos.

Nos va a ser fácil recordar este compromiso de dar continuidad a su vida porque tenemos la suerte de haber comenzado el Año de la Misericordia. A nosotros amigos/as, hijas de Mª Rosa nos evoca el testimonio que Ella nos dejó. De su primer biógrafo, del que presenció personalmente su entrega durante veintiséis años, nos viene el describirla como “instrumento de misericordia y consolación” y el día de su canonización (cuyo aniversario se cumplió ayer) San Juan Pablo II dijo que la existencia de esta mujer “es un anuncio profético de la misericordia y la consolación de Dios”. 

Mirándola a Ella, podemos aprender a acudir a Jesucristo como rostro de la misericordia y hacer que otros encuentren en Él la fuente inagotable de consolación; de las actitudes de Mª Rosa aprendemos a curar heridas y, como nos dice el Papa en la bula de convocatoria de este año, “a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia” (MV 15). Este año de la Misericordia de nuevo nos compromete e interpela especialmente a todos nosotros, a toda la Familia Consolación para prolongar la vida de Mª Rosa, para hacer realidad que Ella vive hoy y su sueño continua. Clausuramos el bicentenario pero seguimos unidos todos, hermanas y laicos de los cuatro continentes en este sueño sin fin. Gracias a todos por estar en esto como Familia. Buen viaje de regreso ahí donde esperan de vosotros misericordia y consolación.  



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