Santa María Rosa
Molas
Modelo de Fe en la Iglesia
Con motivo del Bicentenario del nacimiento de María Rosa, los días 17, 18 y 19, hemos celebrado varias actividades en nuestra residencia. El día 17 se inauguro la Exposición 200 años del María Rosa, y los días 18 y 19 celebramos con gozo la eucarística en la residencia y en la Basílica. Compartimos las Palabras de Monseñor Tomas en la celebración del domingo.
Tenemos entre nosotros la
Expo-Itinerante de santa María Rosa Molas que, como homenaje de gratitud por el
Bicentenario de su nacimiento, recorre los pueblos y ciudades donde hay una
Comunidad de HH de la Consolación.
Se trata como habéis visto, de unos
paneles que traen a nuestra memoria
momentos importantes de su vida, y de su Obra. Además unos objetos que merecen
nuestra atención, porque avivan la memoria
de quien mucho apreciamos por ser una santa canonizada de nuestra Diócesis,
y por el bien que nos hace, por medio de
sus Hijas que actualizan su Carisma de “Consolación”.
Podemos mirar a santa María Rosa
Molas como Modelo y como Intercesora.
Entre los muchos y notables aspectos
de su vida, destacaría el deseo eficaz que
tuvo de ser “Hija de la Iglesia” No cejó en sus gestiones hasta ser
bendecida por la Jerarquía; y fue grande la alegría y gratitud que experimentó
al recibir como distintivo de su
Congregación, el título de Hermanas de nuestra Señora de la Consolación.
Efectivamente ese era su Objetivo: CONSOLAR, pero no como una ONG, sino como
miembro de la Iglesia.
¡La Iglesia! Fundada por
Jesucristo sobre la Piedra de Pedro y el Colegio Apostólico, como Instrumento
Universal de Salvación; como prolongación, en la Historia, del Verbo
Encarnado, que, “murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación”.
Cuando, Jesús Resucitado se
manifestó a sus Apóstoles, encerrados en
el Cenáculo,
les
entregó los Dones del Espíritu: Paz, Alegría, el soplo del Espíritu para una
vida nueva, como signo de la Nueva Creación, y el Poder de perdonar pecados...
Todo esto se lo entregó como Iglesia Naciente, y nos lo hace llegar a
nosotros por medio de la Iglesia Militante; por que los hombres mueren,
pero la Iglesia permanece, y permanecerá hasta el fin de los tiempos, pues “el
poder del infierno no la derrotará”
¡Qué maravilla! ¡Ser hijos de la
Iglesia!
Pidamos a santa María Rosa Molas la gracia de
valorar más el Bautismo, que nos
incorpora a la Iglesia, Comunidad de Creyentes
en Cristo Jesús nuestro Salvador, y nos hace hijos de Dios y herederos de la
Vida eterna.
Y también, valorar mucho la Santa
Misa en la que el mismo Jesús se nos da en comida y bebida, según dijo “mi
carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida” y así lo hizo, y
nos lo entregó, en su Cena de despedida,
como alimento sustancial para peregrinar
por la vida terrena , para llegar a la vida celestial.
Como
Jesús escogió el ser hombre,
como nosotros, los 33 años que vivió en la tierra y lo mantiene por toda la
eternidad, aunque de diferente modo. Antes
de despedirse , para subir al Padre, también escogió la forma
Eucarística para permanecer vivo, resucitado, entre nosotros hasta el fin
de los tiempos por medio de la Iglesia, que hace la Eucaristía y vive de Ella,
Pidamos a santa María Rosa Molas
aumento de Fe, para valorar la Iglesia, y nos ayude a practicar el amor mutuo,
para formar una Comunidad de fraternidad evangélica nacida en el Bautismo.
Que, como fruto de esta celebración
bicentenaria nos consiga , para todos y cada uno, un aumento progresivo de la Fe que actúa por la Caridad.

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