Hablar al Corazón del hombre…
Un día para recordar tanto bien que hizo en la
Iglesia, y que sigue haciendo. Porque la vida de los santos son reflejos de la
luz de Dios, que nos iluminan a los que aún caminamos en este mundo.
Un día para celebrar de manera especial unidas
en la mesa eucarística.
En nuestra comunidad hemos celebrado la
eucaristía, en medio de la sencillez pero con una alegría profunda.
La misa fue celebrada por el Padre Mario,
sacerdote colombiano, que vive en la Parroquia San Pio V, donde las hermanas
solemos participar.
El Padre Mario, se preparó una hermosa homilía.
Sus palabras fueron poco a poco haciéndonos redescubrir la misión que Dios nos
ha confiado: CONSOLAR A SU PUEBLO.
Frase que es un mandato de Dios, es su
iniciativa, palabra imperativa que trae como consecuencia una acción. ¿Cómo consolar?... El mismo Dios en el libro
de Isaías nos lo recuerda: hablando al corazón del hombre. No sólo con
palabras, sino con todo lo que somos y tenemos. La consolación se hace visible
a través de corazón, el lenguaje del amor.
¿Cómo?... grita… alza la voz… El mensaje de la
consolación debe hacerse sentir. Por eso se nos invita como al profeta a subir
al monte… Sólo subiendo al encuentro con Dios, al monte de la cruz, donde la máxima
expresión del amor se hace consuelo, sólo así como decía la Madre, a sus pies,
encontraremos la fuente del consuelo, que nos capacitará para consolar.
Del corazón de aquel que traspasaron brota la
fuente de la vida.
Hoy ha coincidido con la fiesta de la Madre, la
fiesta del Sagrado corazón de Jesús. Y que mejor manera de aprender como discípulas
esta misión de consolar, que mirando a Jesús, inclinando el oído en su corazón,
captando sus latidos, su ritmo de amor.
Pidamos al Señor, que podamos cada día abrir el
oído como el buen discípulo, escuchar al maestro, para aprender de él que es
manso y humilde de corazón.
Que podamos hablar al corazón de los hombres,
gritar, subir a la fuente de todo consuelo, y ofrecer lo que gratuitamente
vamos recibiendo.
Comunidad Casa Generalicia Roma...



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