APERTURA DEL BICENTENARIO DE MARÍA ROSA MOLAS

La intensa y persistente lluvia del
día de ayer en Reus, no deslució en absoluto el inicio del Bicentenario
del nacimiento de María Rosa Molas. Solo interrumpió la actividad que estaba
prevista para celebrar en la plaza Mercadal, corazón de la ciudad, en la que
tenían que participar corales infantiles, alumnos del colegio de Reus, baile
para todos los participantes y otras actuaciones típicas de la Ciudad.
El primer acto tuvo lugar en el Ayuntamiento de
Reus, donde las autoridades locales declararon el inicio de un año - l'Any Maria Rosa Molas – en la
ciudad natal de la Madre. Un acto institucional en el que también expresaron su
sentir Aránzazu Palau, superiora del colegio de Reus y nuestra Madre general, Emilia Sebastiá y que clausuró la
consejera de educación, doña Irene Rigau.
Más de mil personas acudimos, a continuación, a la Prioral de San
Pedro, lugar donde fue bautizada María Rosa Molas, a celebrar la Eucaristía en
acción de gracias a Dios por el don tan grande que es para la Iglesia la
Congregación de Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación. La Eucaristía la
presidió el Arzobispo de Tarragona, don Jaume Pujol, quien en su homilía,
además de señalar algunos aspectos biográficos de nuestra santa, nos invitó a
que este año fuera para todos nosotros una oportunidad para que, siguiendo su
estela, imitáramos sus virtudes. En la
solemne Eucaristía, lleno el templo a rebosar, tanto las preces como las ofrendas se leyeron con
algunas de las lenguas propias de los países donde estamos presentes las
Hermanas de la Consolación.Después de la Eucaristía, en la calle Llovera 19, la casa natalicia de María Rosa Molas, se descubrió en la fachada una placa conmemorativa de los 200 años de su nacimiento.
Los
numerosos asistentes nos trasladamos luego a la Fira de Reus para continuar la
fiesta en una inmensa nave de sus instalaciones. Allí, todos los grupos,
llegados de toda España y Portugal, compartimos una comida de unión y
fraternidad, en la que volvimos a pensar en la gran santa que nos convocaba.
Destacó un pastel especial, hecho de chocolate y crema de avellanas, con la
estampa en chocolate blanco de María Rosa, confeccionado expresamente para la
ocasión por un pastelero de Reus.
Ocasiones
como está, que a lo largo del año, vamos a tener oportunidad de seguir celebrando,
son para estímulo de toda nuestra Familia de Consolación a que, como María
Rosa, seamos cauce de Consolación allí donde cada uno nos encontremos.




















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