Reus inauguró ayer los actos conmemorativos en memoria de la religiosa María Rosa Molas. Participaron más de un millar de personas.
(Fuente: Diari de Tarragona)
Primero fue el Any Fortuny, después el Any Prim seguido del Any Tapiró y, ahora, es el turno del Any Molas. Así pues, este 2015 arranca con otra celebración que, en este caso, homenajeará la figura de la religiosa Maria Rosa Molas en el bicentenario de su nacimiento. Ni la insistente lluvia de ayer logró deslucir estos primeros actos centrados en enaltecer a esta hijas ilustre de Reus y fundadora de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación.
Primero fue el Any Fortuny, después el Any Prim seguido del Any Tapiró y, ahora, es el turno del Any Molas. Así pues, este 2015 arranca con otra celebración que, en este caso, homenajeará la figura de la religiosa Maria Rosa Molas en el bicentenario de su nacimiento. Ni la insistente lluvia de ayer logró deslucir estos primeros actos centrados en enaltecer a esta hijas ilustre de Reus y fundadora de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación.
Uno de los momentos más concurridos fue la eucaristía presidida por
el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, en la Prioral de Sant Pere. En
ella asistieron hermanas, trabajadores y amigos de la congregación
venidos de distintas comunidades autónomas del Estado y del resto de
Catalunya. En total, explicaba una emocionada directora del Col·legi
Maria Rosa Molas de Reus, Aránzazu Palau, los actos de ayer contaron con
la participación de más de un millar de personas. Y es que la
congregación está presente en 19 países de cuatro continentes. En todos
ellos lleva a cabo «una tarea de educación, de servicio y de ayuda a
los más necesitados según se requiere en cada país», aseguró Aránzazu,
quien considera que «el mensaje de sociedad justa, fraterna y solidaria
de Rosa Molas tiene más sentido que nunca».
Antes de la celebración de la eucaristía se organizaron los actos más
protocolarios en el Ayuntamiento de Reus con la presencia de la
consellera d’Ensenyament, Irene Rigau, quien destacó el carácter y
personalidad de la religiosa reusense. La superiora general de las
Hermanas de la Consolación, Emilia Sebastià, firmó el libro de honor la
ciudad y fue obsequiada por el alcalde, Carles Pellicer, con una
reproducción del Àliga de Reus. Antes de asistir al salón de plenos
también pudo contemplar la imagen que Maria Rosa Molas tiene en la
galería de hijos ilustres. El retrato más fotografiado ayer por la gente
que llenó por completo la primera planta del consistorio.
Su casa en 1815
Los actos festivos programados en la plaza del Mercadal fueron
anulados por culpa de la lluvia. No ocurrió así a la hora de descubrir
la placa en recuerdo de Maria Molas en el número 19 de la calle
Llovera. Allí es donde nació la hija ilustre de la ciudad la noche del
24 de marzo de 1815 y donde vivió durante sus primeros 26 años. Su
larga estancia en la ciudad ha permitido que el consistorio haya
elaborado un tríptico informativo con nueve ubicaciones representativas
de su vínculo con la ciudad.
Fuente: Diari de Tarragona
Fuente: Diari de Tarragona

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