CELEBRACIÓN BICENTENARIO NACIMIENTO STA. MARIA ROSA
MOLAS - RESIDENCIA UNIVERSITARIA DE TUCUMÁN
Con el corazón en fiesta, celebramos los 200 años del nacimiento de María
Rosa en la Residencia Universitaria: hermanas, residentes, laicos de la
Consolación, amigos y vecinos, hicimos memoria del Don de su vida para la
Iglesia, para los pobres con los que compartió, el testimonio que fue para las
hermanas con las que vivió y lo que sigue siendo para cada uno de nosotros sus
hijos, laicos y hermanas.
Dimos gracias al Señor, porque acogiendo Ella, el don de consolar que le regaló, hoy nosotros podemos ser también CONSOLACIÓN PARA EL MUNDO.
Comenzamos
este tiempo especial de renovación y profundización de nuestro carisma, Hermanas
y laicos, acogimos los signos que ayudaron a vivir con hondura la celebración
Eucarística.
La lámpara de la Fidelidad, que
condensa en su tenue luz, el sí de María Rosa y el sí de tantas hermanas que
pasaron, entre nosotros, esparciendo el consuelo del Señor.
Una
luz humilde como son las cosas de Dios, pequeña en apariencia, grande a
sus ojos.
Con
gratitud hicimos presente la vitalidad y fecundidad del carisma, que fue creciendo no solo por la
expansión de las hermanas en los
distintos países, sino también en el corazón de los laicos, simbolizadas en vasijas, distintas en su tamaño,
color, forma, pero representativas de la múltiple expresión que adquiere el carisma en la vida laical y enriquecen
la familia de la Consolación.
Las
hermanas de la Congregación y con ellas la familia consolación, manifestamos la
alegría porque el carisma es un don vivo y actual, y miramos con esperanza el
futuro, esa vida que viene, que está brotando, y con gratitud la hacemos presente en semillas, esperanza de nuevas
hermanas, y nuevos laicos que con la
novedad de su vivencia carismática, continúen sembrando consolación con esa
especial sensibilidad y delicadeza de corazón que tuvo la Madre.
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