El inicio del Bicentenario y la fiesta de cumpleaños de Mª Rosa Molas fueron llamada y convocatoria para que, el
día 24 en la Iglesia del Hospital Provincial de Castellón, nos
reuniésemos un nutrido grupo de personas para celebrar la Eucaristía;
todos miembros de la gran familia de la Consolación: amigos de la casa, grupos Betania, Siloe, los voluntarios, los trabajadores del Hospital, los feligreses, los familiares... Un acto sencillo y a la vez muy profundo, como fueron comentando unos y otros al final de la celebración
La
Eucaristía estuvo marcada por la figura de María Rosa Molas. Hicimos
memoria de su vida y especialmente de su presencia en esta comunidad,
pues recordamos que en el año 1859, junto con cinco hermanas más
llegarían, a fundar una comunidad en este Hospital de Castellón para
asistir desde entonces a los enfermos del hospital. 156 años nos separan
de aquel entonces y esta comunidad no ha dejado de prestar su
asistencia sanitaria.
Celebrar
este día es celebrar un gran día para todos nosotros, por que ella
sigue estando presente en nuestras vidas y en la vida del hospital. ¡Cuantas
veces a lo largo de estos años la oración insistente ha sido la savia
de la vida que ha recorrido las dependencias de este Hospital, cuantas
veces los enfermos , los familiares se han dirigido a ella y les han
pedido oraciones por su restablecimiento, sus dificultades, sus
problemas, sus miedos...!
!Cuanto
se ha orado, en la liturgia de este Hospital, encomendándonos a ella en
cada intervención, conscientes de que el alivio y el consuelo a los
demás no está hecho sólo de técnica, también de gestos de oración, de
palabras amables...! ¡Cuantas oraciones, ademas de por ellos, con
ellos...!
Al
final de la Eucaristía, una acción de gracias muy emotiva, los enfermos
del Área de Salud Mental quisieron darle las gracias a Mª Rosa Molas y
... por sorpresa, fueron colocándose delante de su estatua, con la Madre
Rosario, y leyeron una poesía, agradeciendo a la Madre el espíritu de
Consolación regalado a este hospital.
..." Cantaría
La memoria venerada
de aquella mujer excelsa,
toda amores, toda llamas,
que Reus vió nacer un día
como un lucero del alba,
y Tortosa vió ponerse
como sol tras las montañas.
Mujer dulce que dio mieles
al mártir de la desgracia,
que conjuro los dolores
e iluminó la ignorancia,
y balsamo de consuelo
Derramó en todas las llagas,
y abrió en todos caminos
la puertas de la esperanza...
De aquella que fue María
De su Dios enamorada,
y sin espinas fue Rosa,
y Madre de estirpe clara,
que hizo de la caridad
Bandera que el viento lanza,
para reclutar legiones
que al mundo a consolar vayan"
"Esas hijas que vinieron,
como alondras a la llama,
esas hijas que han traído
perfumes de las montañas,
rumores de las riberas
y suspiros de las playas...
y han hecho aquí de sus pechos
tumba de su Madre amada"
La memoria venerada
de aquella mujer excelsa,
toda amores, toda llamas,
que Reus vió nacer un día
como un lucero del alba,
y Tortosa vió ponerse
como sol tras las montañas.
Mujer dulce que dio mieles
al mártir de la desgracia,
que conjuro los dolores
e iluminó la ignorancia,
y balsamo de consuelo
Derramó en todas las llagas,
y abrió en todos caminos
la puertas de la esperanza...
De aquella que fue María
De su Dios enamorada,
y sin espinas fue Rosa,
y Madre de estirpe clara,
que hizo de la caridad
Bandera que el viento lanza,
para reclutar legiones
que al mundo a consolar vayan"
"Esas hijas que vinieron,
como alondras a la llama,
esas hijas que han traído
perfumes de las montañas,
rumores de las riberas
y suspiros de las playas...
y han hecho aquí de sus pechos
tumba de su Madre amada"
Después, en
el salón de la Comunidad compartimos la tarta de cumpleaños y
escuchamos el mensaje de la M. Emilia Sebastiá. Un mensaje que nos dejo
el sabor de una GRAN FAMILIA, y la ESPERANZA de seguir siendo Consolación para el mundo.





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