ACCIÓN
DE GRACIAS EUCARISTÍA Y APERTURA DEL
BICENTENARIO - REUS
Gracias Señor por esta
Eucaristía, por Tu presencia en nosotros, entre nosotros. Gracias por Tu
Palabra, por el regalo de la fe y por poder expresar y compartir aquí nuestra
gratitud y alegría al recordar y celebrar hoy el bicentenario del nacimiento de
Santa María Rosa Molas. Gracias por su vida, por hacerla instrumento de
misericordia y consolación entre los que convivió, porque sigue teniendo para
todos un mensaje de esperanza, de consolación, de amor sin límites.
Al terminar la celebración
también mi agradecimiento al Sr. Arzobispo, Monseñor Jaume Pujol i Balcells,
por acompañarnos presidiendo esta Eucaristía, por sus palabras, por su cercanía
a las hermanas. Gracias a los sacerdotes concelebrantes, al sr. Alcalde de Reus
y regidors, a otras autoridades que han venido a compartir nuestra alegría.
Gracias a
todos por vuestra presencia y participación sentida, principalmente a los que
han preparado esta celebración y nos han facilitado vivirla intensamente y unirnos a los que hoy en otros
lugares celebran en gozosa acción de gracias y con nuestros mismos deseos.
Hasta el 11 de diciembre del
presente año, aniversario de su canonización, seguiremos prolongando nuestra
fiesta, nuestra alegría y agradecimiento por los doscientos años del nacimiento
de nuestra Madre. Recordando a una mujer apasionada por el anuncio de
Jesucristo, por acercar su Consolación al que sufre soledad, injusticia,
enfermedad… Ella supo hacerlo hablando al corazón como hemos escuchado al
profeta Isaías y a la vez con la valentía y fortaleza de los que buscan el
Reino de Dios y su justicia. Ella es bienaventurada, porque vivió la
mansedumbre, la misericordia, porque trabajo por la paz con un corazón limpio
A Ella que es santa e
intercede por nosotros vamos a pedirle hoy con el canto afegiu a nostra rosa
vostres pètals de virtut:
Que Ella añada a la rosa que
es el escudo de esta ciudad sus pétalos de virtud. Que después de este año
quede en la ciudad de Reus algo más de solidaridad, de talante dialogante, de
atención a los más necesitados.
Que la Madre añada a la rosa
que es la Congregación sus pétalos de virtud para que nuestras vidas hagan
posible que Ella viva hoy, nazca de nuevo en todas nuestras presencias y nos
haga instrumentos de consolación para quienes lo esperan de nosotras.
Que Maria Rosa añada sus
pétalos de virtud a la vida de cada uno de los aquí presentes, de todos los que
la invocan y reconocen como Madre en cualquier lugar del mundo. En esta lugar
donde ella fue bautizada pedimos sobre todo que nos fortalezca en la fe y todos
al acabar este año estemos más comprometidos con la misión de llevar el
Consuelo de Dios a nuestro mundo.
Queda abierto este año del
bicentenario de María Rosa. Un año para que su luz brille ante todos y que
conociendo y recordando su vida, su entrega a consolar, sus buenas obras, como
dice el Evangelio, todos glorifiquemos al Padre que está en los cielos. (Mt
5,16)


0 comentarios:
Publicar un comentario